Esta entrada del blog comparte la historia detrás de nuestro reciente documento de trabajo sobre cómo la posición bruta de apalancamiento única de Colombia en derivados cambiarios ayudó a evitar el estallido de una burbuja inmobiliaria y lo que las economías emergentes pueden aprender de ella.
En el primer trimestre de 2025, las condiciones económicas en EE.UU. reflejan un mercado laboral con señales mixtas, acompañado de presiones inflacionarias persistentes. Este entorno podría limitar el margen de acción de la Reserva Federal (Fed) para recortar su tasa de política monetaria, lo que sugiere un escenario de tasas de interés internacionales altas por más tiempo. Para América Latina, este panorama representa un desafío adicional al mantener alto el costo del financiamiento externo, especialmente de las economías con altos niveles de exposición a deuda externa.
La economía mundial atraviesa por un proceso de reconfiguración caracterizado por una creciente fragmentación geoeconómica, definida como la tendencia a la división del comercio, la inversión y las cadenas globales de valor en bloques geopolíticamente alineados.
La política fiscal puede tener un impacto significativo en la tasa de inflación de los países latinoamericanos. Históricamente, los gobiernos de la región han implementado políticas fiscales procíclicas, aumentando el gasto y el endeudamiento durante los períodos de crecimiento económico y endureciendo las políticas durante las recesiones. Este enfoque ha contribuido a la volatilidad de las tasas de inflación y a la inestabilidad económica.
En los últimos años, las cuestiones fiscales han ocupado un lugar central tanto en la investigación académica como en los debates de política económica. Este mayor enfoque es en gran medida consecuencia del aumento significativo de los niveles de deuda pública observado en las economías avanzadas y emergentes tras la pandemia de COVID-19. Al mismo tiempo, el fuerte aumento de la inflación experimentado en muchos países llevó a los bancos centrales a aplicar subidas sustanciales de los tipos de interés oficiales.
América Latina enfrentó un panorama económico heterogéneo en 2024, en medio de una ligera desaceleración económica global marcada por tensiones geopolíticas y resultados mixtos para las principales economías globales.
El panorama financiero en América Latina está experimentando un cambio transformador con la creciente adopción de Sistemas de Pago Instantáneo (SPI). Estos sistemas, que facilitan las transacciones financieras en tiempo real (o mínimo), las 24 horas del día, los 7 días de la semana, ofrecen numerosas ventajas sobre los métodos de pago tradicionales, como el efectivo y las tarjetas débito. —
En lo corrido del año, la economía global ha transitado hacia un crecimiento económico levemente menor al de 2023 y tasas de inflación más cercanas a sus metas. Esto último ha permitido que los bancos centrales de la Eurozona y de los EE.UU. hayan iniciado el descenso de las tasas de interés.
En los últimos tres meses, América Latina ha enfrentado menores restricciones de financiamiento externo e interno, gracias a la reducción de las tasas de interés impulsada por la disminución de la inflación en la mayoría de los países. Este contexto permitió ajustar la proyección de crecimiento anual de la región a un 2,1% para 2024. No obstante, la inflación sigue por encima de la meta en varios países y la deuda pública continúa en aumento como porcentaje del PIB, lo que demanda mayores esfuerzos de consolidación fiscal, aunque en distintos grados, dada la heterogeneidad entre los países de la región.
