El capital actúa como una salvaguardia que permite a los bancos resistir shocks que, de otro modo, podrían desencadenar episodios de crisis. El nivel de capital que mantiene un banco configura sus incentivos para gestionar los riesgos de forma responsable y determina su capacidad para absorber pérdidas durante condiciones económicas adversas.
Autores: Carlos Giraldo, Fondo Latinoamericano de Reservas, Bogotá, Colombia. Correo electrónico: –…
La pandemia de COVID-19 marcó un punto de inflexión en la dinámica macroeconómica global, reavivando los debates en torno a los orígenes fiscales de la inflación. Mientras la inflación se había mantenido contenida durante décadas en muchas economías avanzadas, las masivas respuestas fiscales a la pandemia, combinadas con disrupciones en las cadenas de suministro y choques en los precios de las materias primas, desencadenaron un aumento pronunciado y persistente de los precios.
América Latina transita una fase de crecimiento moderado y desinflación gradual, aunque heterogénea entre países, en medio de un nuevo ciclo global definido por cinco factores clave: el inicio de los recortes de tasas por parte de la Reserva Federal (Fed); la desaceleración económica de las principales economías desarrolladas; la mayor diversificación de portafolios hacia economías emergentes; la moderación en los precios de la mayoría de las materias primas; y un proceso de desinflación que coexiste con crecientes tensiones geopolíticas.
El resurgimiento de la inflación tras la pandemia ha renovado la atención sobre la persistencia de la inflación y el papel de los bancos centrales en el sustento de la credibilidad. Si bien las explicaciones convencionales enfatizan la disciplina fiscal, los regímenes cambiarios o las metas de inflación, estos factores no explican completamente por qué algunos países regresan rápidamente a la estabilidad de precios mientras que otros experimentan episodios inflacionarios prolongados.
Si bien el canal de préstamos bancarios nacionales ha sido bien estudiado, su dimensión internacional, es decir, cómo se transmite la política monetaria entre fronteras a través de los bancos, ha recibido menos atención. Investigaciones recientes han comenzado a explorar cómo la política monetaria de Estados Unidos, particularmente a través de bancos activos a nivel mundial, afecta el crédito en el extranjero.
La Inversión Directa (ID) en Paraguay ha estado influenciada por diversos factores económicos y estructurales a lo largo de las últimas décadas. Desde el auge económico de los años setenta, impulsado por grandes obras de infraestructura y una política activa de incentivos a la inversión, hasta las reformas liberalizadoras de los noventa y la diversificación sectorial del siglo XXI, la evolución de la ID ha sido moldeada por una combinación de factores internos y externos.
América Latina y el Caribe enfrentan un escenario complejo, marcado por cambios geopolíticos, fragmentación comercial y elevada incertidumbre global. En este contexto, el fenómeno del nearshoring —la relocalización de actividades productivas más cerca del mercado de destino— se perfila como una potencial oportunidad de crecimiento para varios países de la región.
En la primera parte del año, la mayor parte de las economías de la región ha mostrado resiliencia, a pesar de un entorno internacional altamente incierto, caracterizado por la caída de la mayoría de los precios de los commodities y el aumento de los riesgos geopolíticos y comerciales.
